dimecres, 3 de juny de 2009

Un corazón rojo, por favor.


"¿Qué quieres para tu cumpleaños?" preguntó el muchacho. Ella lo miró como buscando algo en el interior de su compañero, al fin respondió: un corazón. El chico hizo una mueca y ella siguió con su petición. "Un corazón rojo, tu corazón, y no me refiero a esos de espuma que venden por ahí". Así pues, como su chica pedía, se desnudó y se arrancó la piel del pecho, se arrancó todo cuanto molestaba hasta llegar al corazón y, al verlo, declaró: mejor me lo quedo, ¡nunca he tenido el corazón tan rojo!

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