divendres, 5 de juny del 2009

La mirada del cielo




Y quedó prendado que aquellos ojos de color de cielo, tal vez color de mar. Sí, aquellos ojos eran como un sortilegio de encanto. Poco a poco fue adentrándose en la fantasía de su mirada. Pero él nunca supo a qué rostro pertenecían aquellos iris azules, jamás fue capaz de apartar la mirada de la mirada cristalina que lo había embrujado... y así terminó, durante días tuvo la mirada fija en ella. Hasta el fin.

dijous, 4 de juny del 2009

La búsqueda



Tomó la fotografía y la miró atentamente. Así que ese era él. Sabía que al rato se olvidaría de su rostro, incluso de su nombre, y algún día tal vez hasta de su existencia. Nadie había allí para recordarle quién era. Se encendió un cigarrillo y, con este mismo, quemó la fotografía. Tal vez olvidarse de sí mismo era lo correcto, pero lo olvidaba todo, en realidad no sabía nada. Tan sólo podía seguir buscando. Al fin y al cabo eso es lo único que todos pueden hacer: seguir buscando.

dimecres, 3 de juny del 2009

Un corazón rojo, por favor.


"¿Qué quieres para tu cumpleaños?" preguntó el muchacho. Ella lo miró como buscando algo en el interior de su compañero, al fin respondió: un corazón. El chico hizo una mueca y ella siguió con su petición. "Un corazón rojo, tu corazón, y no me refiero a esos de espuma que venden por ahí". Así pues, como su chica pedía, se desnudó y se arrancó la piel del pecho, se arrancó todo cuanto molestaba hasta llegar al corazón y, al verlo, declaró: mejor me lo quedo, ¡nunca he tenido el corazón tan rojo!

dimarts, 2 de juny del 2009

El vuelo del soñador




Siempre le habían dicho que el mundo de los sueños era infinito, que en él no había límites y podías hasta volar. Le gustaba la idea de volar, así que antes de meterse en la cama, buscó por los cajones y se puso su nuevo pijama azul con capa roja y una gran S en el pecho. Buenas noches.

diumenge, 31 de maig del 2009

Perder



Ella temía perder su amor, así que, para no errar, buscó la definición de perder en el diccionario: verse privado (de una persona o cosa), sea por descuido del poseedor, sea por contingencia o desgracia. Y aquel fue su descuido. Se le cayó el corazón de las manos. Una lástima que fuera de cristal.

La prisión del sueño.



Entró en la habitación vieja y polvorienta. El abandono era obvio: no había nada. Volvió a recorrer la estancia con la mirada y, esta vez, junto a la ventana, había una cama de madera tallada e impecables sábanas blancas. Parecía fuera de lugar. Ella lo invitaba a descansar en su extraña comodidad entre el abandono. Sólo había una condición: sueño eterno.

dissabte, 30 de maig del 2009

Regalo mentiroso



"Ahora, a deshora, quito el polvo a mi pluma. Creí que era un sueño, pero aquí estoy escribiendo al fin el regalo que te debo, esta vez sin tequieros ni hastanuncas". Levantó la pluma del papel, todo lo escrito otra vez dejaba de existir. Como castigo de mentiras, enloquece a cada nueva palabra.