dijous, 15 d’octubre de 2009

Tiempo y edad.

Y la imagen en el espejo se iba demacrando, su reflejo ya no era ella. Cabellos teñidos de nieve, rincones ensombrecidos en la cara, párpados cansados, piel carente de luz, cuello delgado, cascadas de piel, manos huesudas. Parezco débil, pensó. ¿Dónde quedó la belleza?, interrogó. Mientras se lamentaba y preguntaba cuánto tiempo había pasado podía escuchar la canción alegre de un cumpleaños feliz que se cantaba en el comedor. Salió lentamente, paso a paso, guiada por sus frágiles piernas, y al ver la sonrisa de su familia quiso llorar de felicidad dándose cuenta una vez más de lo que había construído a lo largo de su vida. Los niños volvieron a entonar la melodía y ella sonrió de nuevo, feliz:
Lo que son los años, ochenta ya.

1 comentari:

  1. Aix.. la edad.. al principio, deseamos tener mucha de golpe. pero luego, cuando la alcanzamos.. poco a poco queremos volver a la infancia...
    que tiempos aquellos... viva la alegría de un niño y su simplicidad

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