diumenge, 31 de maig de 2009

La prisión del sueño.



Entró en la habitación vieja y polvorienta. El abandono era obvio: no había nada. Volvió a recorrer la estancia con la mirada y, esta vez, junto a la ventana, había una cama de madera tallada e impecables sábanas blancas. Parecía fuera de lugar. Ella lo invitaba a descansar en su extraña comodidad entre el abandono. Sólo había una condición: sueño eterno.

1 comentari:

  1. Alice!
    igual no ens passam molt.. pero m'encnaten els teus textos!
    asi que.. sigue escribiendo!
    no pares ni para dormir! xDDD
    bueno, para dormir y comer si... eso es bueno *-*

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